febrero 18, 2008

La felicidad

Estaba feliz. Sonreía aun, apretando las flores bien fuerte contra el pecho, recordando la sonrisa y las lágrimas de Roberto al recibir la noticia. La había abrazado y besado como hacía mucho, y había reavivado pasiones que ella ya había olvidado. Estaba muy feliz. Por eso no escuchó la bocina.

3 comentarios:

gerund dijo...

Buenísimo, Subju. Cuánta felicidad..!

Capitan Burton dijo...

Muy bueno. Si bien al principio imaginé un desenlace trágico, luego de un par de lecturas decidí que le haría honor al título. La felicidad como un estado en donde no se escuchan bocinas, en donde todo se detiene, porque ya no entra nada más en ese momento. Aunque siempre es tentador pensar que sencillamente se hizo puré contra el asfalto.

Subjuntivo dijo...

gerund,
Otra que Palito Ortega!

Capitán,
Le puso más poesía de la que tenía, realmente!


S.

 


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